Jun 25, 2012

La Cumbre de las Calles Versus la Cumbre de la Ganancia

Rio+20_large

Por Carolina Amaya y Mercy Palacios

Fuente:  UNES, Jubileo  Sur.

Después de una semana intensos debates, construcción colectiva desde la diversidad y  el desbordamiento en las calles de Rio  por los movimientos sociales del mundo finaliza la cumbre de los Pueblos por la  Justicia Social y Ambiental en Defensa de los  Bienes Comunes. Esta cumbre es paralela  a la cumbre de los pueblos se realizo la  Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo  Sustentable  Rio +20.

La cumbre oficial  conto con la participación    de 193 Estados que  conforman  la ONU. En   el caso de El Salvador,  la delegación  oficial estaba conformada con la primera Dama Vanda Pignato, el Ministro del Ambiente Rosa Chávez, Ministro de Obras Publicas y sus equipos técnicos.  

Crisis Planetaria, una brecha creciente entre ricos y pobres

La  Conferencia organizada de la ONU sobre temas ambientales es el seguimiento a la realizada hace 20 años  en Rio de Janeiro.  Los grandes acuerdos y compromisos acordados como la adopción de “Desarrollo sostenible”  no han  revertido las  grandes problemáticas socio ambientales como la pobreza, deforestación, contaminación y sobreexplotación de la naturaleza, es más las brechas entre ricos y pobres  se han ampliado: En los años '90 una persona rica tenía 30 veces más que una pobre actualmente la relación es de 130 a 1;  la población más rica consume el 80%  de los bienes  naturales y el 80% más pobre  lo que sobra;  al menos 1.500 millones de personas viven con menos de un dólar al día. Sociedades como el Salvador  han incrementado sus niveles de vulnerabilidad al punto de ser catalogados como los más vulnerables del mundo, primeros lugares en riesgo climático y estrés hídrico debido manejo insustentable de  bienes vitales como el territorio,  cuencas, biodiversidad etc. 

Dos cumbres, dos miradas frente a una crisis ambiental y climática mundial.

Las potencias mundiales y las corporaciones  aliadas en la  búsqueda  por mantener   el sistema económico imperante, que les garantice sus niveles de vida sustentados en el consumismo  y la ganancia   en un planeta y sociedad abatidos por las crisis financiera, social y ambiental; confabularon el concepto de economía verde como disfraz ecológico para mantener el poder hegemónico  que ejerce control sobre los bienes naturales y humanos cada vez más insostenible y explotado. Para Sandra Quintela, de Jubileo Sur, organizadora de la Cumbre de los Pueblos “la economía verde "exacerba las desigualdades de género y que dañan el medio ambiente".

La cumbre oficial ha sido  escenario de una nueva disputa entre las naciones desarrolladas y el grupo de países emergentes o en vías de desarrollo, nucleados en el G-77 más China. Uno de los ejes de la controversia es el concepto de “economías verdes” que para  Los movimientos sociales es una suerte de trampa tendida por las potencias y las corporaciones para enverdecer las falsas soluciones como la minera, represas, monocultivos que conllevan   a la mercantilización de  bienes comunes: agua, bosque, la tierra, la biodiversidad. 

Según la   de la Vía Campesina la economía verde es una falsa idea de  progreso  y desarrollo, el sistema justifica sus acciones con base a una  lucha contra la crisis. Detrás de todo este proceso, hay un aumento significativo de la precariedad de las condiciones de trabajo, una mayor vulnerabilidad de las personas y, en consecuencia, un mayor control sobre la tierra. Es un sistema que "se opone a todas las formas de vida de la humanidad".

Resultados de un fracaso anunciado.  El futuro que quieren las corporaciones y las potencias ricas.

Los pueblos indígenas advirtieron desde el  principio: Que   no es posible romper los marcos del capitalismo y adoptar un nuevo paradigma civilizatorio es imposible lograr soluciones reales a la crisis climática. La decepción y el escepticismo que hoy marcan el final de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible nos dan la razón. El propio Secretario General de la ONU Ban Ki-moon ha admitido que esperaba de Río 20 un documento más ambicioso que el que ha sido aprobado por los negociadores.

El documento final del a cumbre oficial  "El futuro que queremos", contiene 50 páginas y 283 párrafos. Paragógicamente Establece la erradicación de la pobreza como el mayor desafío global del planeta al día de hoy, sin embargo  potencias como la  Unión Europea y Estados Unidos no han querido comprometerse con el financiamiento de acciones para promover el desarrollo sostenible, rechazando la propuesta  del G-77 + China, que buscaba la creación de un fondo verde con 30.000 millones de dólares anuales para financiar el desarrollo sostenible.

Se propone  crear un grupo intergubernamental de 30 miembros que representen las seis regiones del mundo y que trabajaría desde septiembre los  Objetivos de Desarrollo Sostenible, al nivel de los Objetivos del Milenio, como si los grandes problemas socio ambientales se deben a la ausencia de objetivos y metas, ignorando las causas estructurales de la crisis, como el falso  y equivocado paradigma del crecimiento  infinito en un planeta con milites.

 El documento plantea que es necesario abrir un debate para definir con claridad qué es la "economía verde", debido a que  existen diferentes abordajes, visiones, modelos y herramientas disponibles para que cada país. 

En este punto el  Presidente Evo Morales fue  contundente en afirmar: "El ambientalismo del capitalismo es un nuevo colonialismo de doble partida, es un colonialismo de la naturaleza al mercantilizar las fuentes naturales de la vida, y es un colonialismo a los países del sur que cargan la responsabilidad de proteger el medio ambiente, que es destruido por la economía capitalista industrial del norte. “Mercantiliza la naturaleza y convierte cada árbol, cada gota de agua, y cada ser de la naturaleza en una mercancía sometida a la dictadura del mercado, que privatiza la riqueza y socializa la pobreza”.

 El resto del documento   es un rosario de recomendaciones que reflejan la falta de compromiso y voluntad política   de los países desarrollados para actuar de acuerdo a sus  responsabilidades con el planeta y  las naciones del Sur Global, empobrecidas por el saqueo  histórico y actual.

Las dos cumbres finalizaron la de las calles liderada por los movimientos sociales y la de los  Estados, liderada por las  corporaciones  y naciones ricas, sin duda alguna ambas continuarán, la de los pueblos en los territorios donde se pelea por la no minería,  contra las represas, contra los monocultivos del caña  de azúcar para la producción de etanol; y la de las corporaciones  y gobiernos por imponer un nuevo y falso paradigma la “Economía verde”,  ambas luchas seguirán encontrándose En Rio, En El Salvador y el cualquier rincón del planeta donde  haya resistencia, esperanza de que   Otro Mundo, Otro  El Salvador Posible, justo, equitativo y sustentable.

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